OBESIDAD INFANTIL EN CHILE

El sobrepeso en escolares es una realidad alarmante en nuestro país, ya en 2016, la FAO y la OMS señalaron que el 9,3% de niños menores de cinco años chilenos tienen sobrepeso y obesidad, ocupando así el tercer lugar en América Latina y el Caribe [1].

Para el Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA), el panorama es aún más negativo, señalando que Chile ocupa el primer lugar en obesidad infantil en América Latina y sexto lugar a nivel mundial. Lo que repercute en consecuencias físicas, psicológicas y en la salud de la sociedad. Advirtiendo también que el 70% de los niños va a ser obeso en el corto plazo [2].

La obesidad es un problema de salud pública que hace mucho tiempo dejo de ser vista solo  del lado estético, sino que hoy en día se reconoce como una enfermedad que puede llegar incluso a ser letal. En torno a esta arista, la Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) señala que entre el 2015 y 2030 en el país se estiman unas 204 mil muertes anuales por patologías relacionadas con el sobrepeso y obesidad [3].

MAL RENDIMIENTO

Con respecto a los riesgos que tiene el exceso de kilos en el cuerpo infantil, el INTA menciona que “alimentos altos en grasas y azúcares afectan el desarrollo cognitivo de los niños”, lo que afecta al rendimiento académico en todas las etapas escolares [4]. Si no ponemos especial cuidado en la ingesta calórica a temprana edad, es muy probable que ya siendo adultos sufran de hipertensión, colesterol alto, ataques cardiacos, problemas óseos, cálculos biliares, problemas respiratorios y diabetes [5].

A comienzos de este año (2018), la Comisión de Salud del Senado aprobó el proyecto de ley que estable la obligación de los colegios de realizar una hora de actividad física diaria, distribuida durante la jornada escolar en ejercicios de baja, mediana y alta intensidad. Ha de esperar que esta iniciativa sea aprobada en todas las instancias legislativas para luego ser promulgada como ley [6]. Mientras esto sucede, podemos incentivar a nuestros hijos y estudiantes ha tener hábitos saludables, como consumir frutas, verduras, calcio, vitamina D y minerales. También a que realicen actividad física acorde a su edad, ya sea en el hogar o en establecimientos educacionales.